Publicado a fines de febrero, el nuevo documento aborda por primera vez el papel de la Amazonía en el cambio climático. La selva amazónica, el noreste de Brasil y la producción agrícola en todo el país se verán fuertemente afectados si la temperatura sube por encima de los 1,5ºC.

Toda la vida en la Tierra es vulnerable al cambio climático, incluidos los ecosistemas y la civilización humana. Algunos ecosistemas son más vulnerables que otros, y la Amazonía ya muestra signos preocupantes.

El Grupo de Trabajo II (GTII) del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), que evalúa la vulnerabilidad de los sistemas socioeconómicos y naturales al cambio climático, sus consecuencias y opciones de adaptación, publicó un nuevo informe a finales de febrero. El informe analiza las vulnerabilidades, las capacidades y límites de estos sistemas naturales y humanos para adaptarse al cambio climático y así reducir los riesgos asociados al clima. El IPCC también presentó propuestas para crear un futuro sostenible para todos, superando las estrategias de mitigación y adaptación a todas las escalas.

«Unos 3.600 millones de personas son ahora vulnerables a los efectos del cambio climático, alrededor del 50 % de la población del planeta.

Los impactos ya son fuertes hoy en día. La crisis climática dejó de ser algo del futuro para impactar la vida en la Tierra hoy. Vea los ejemplos en Brasil: la sequía en el centro del país el año pasado, la intensificación de eventos climáticos extremos, como fuertes lluvias en Petrópolis (RJ), Bahía y Minas Gerais en los últimos seis meses. Tenemos muchas demostraciones de que el cambio climático ya está ocurriendo y dañando las cadenas de producción en todo el mundo. Unos 3.600 millones de personas son ahora vulnerables a los efectos del cambio climático, alrededor del 50 % de la población del planeta.

Una de las conclusiones importantes del nuevo informe: «El cambio climático está afectando a la naturaleza, la vida de las personas y la infraestructura en todas partes. Sus peligrosos impactos son cada vez más evidentes en todas las regiones del planeta. Estos impactos están obstaculizando los esfuerzos para satisfacer las necesidades humanas básicas y amenazan el desarrollo sostenible en todo el mundo». 

El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos está afectando negativamente a las economías de muchos países. La mortalidad media observada por inundaciones, sequías y tormentas es 15 veces mayor para los países clasificados como muy vulnerables en comparación con los países de muy baja vulnerabilidad, que son países ricos. El mundo tendrá 250 mil muertes más al año hasta el 2030. 

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La mortalidad media observada por inundaciones, sequías y tormentas es 15 veces mayor para los países clasificados como muy vulnerables en comparación con los países de muy baja vulnerabilidad, que son países ricos.

El informe afirma que las regiones tropicales, como Brasil, son particularmente vulnerables al cambio climático. El calor y la humedad excederán los límites de la capacidad de supervivencia humana sin recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Dos regiones brasileñas son particularmente vulnerables: el noreste, donde la caída del 22% en la lluvia, que ya es baja, combinada con un aumento de la temperatura de 3ºC a 4ºC, puede hacer de la región semidesértica; y la Amazonía, el mayor reservorio de carbono de todas las regiones continentales, que puede convertirse en una fuente de emisión de carbono, arrojando parte de los 120 mil millones de toneladas que contiene su ecosistema y agravando el efecto invernadero. 

En el sureste de la Amazonía, la temperatura media ya ha subido 2,2ºC, el doble de la media mundial. El informe advierte que, durante este siglo, el calentamiento puede reducir en un 27% el caudal hacia la cuenca del Tapajós y en un 53% a la cuenca Araguaia-Tocantins (afluentes del Amazonas). El cambio de la selva amazónica a los pastos secos podría causar reducciones de precipitaciones del 40% y romper el sistema monzónico sudamericano. 

La lluvia en general disminuirá en todo Brasil. Nuestro sistema energético, que depende en gran medida de la lluvia y el clima, necesita ser rediseñado, con una mayor generación de energía eólica y solar, para aumentar la resiliencia y los costos del sistema.

Brasil tiene que repensar su modelo de desarrollo económico, porque la agricultura sufrirá una disminución de la productividad. Se proyectan grandes pérdidas en la producción de arroz, trigo y maíz. Las ciudades y zonas costeras también tienen vulnerabilidades importantes que deben abordarse en un plan de adaptación al clima.

El informe del IPCC señala que los riesgos y vulnerabilidades del sistema socioeconómico brasileño son enormes, particularmente para la población más pobre y que vive en regiones de riesgo climático. Si queremos construir una sociedad mínimamente sostenible, es fundamental que se implementen planes de adaptación, lo que también incluye la reducción de enormes desigualdades económicas.

Brasil, signatario del Acuerdo de París y en la fase de implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, debe tomarlo en serio si quiere tener potencial de crecimiento económico. Muchos de los impactos ambientales son irreversibles, expone el informe del IPCC. 

La Amazonía juega un papel central en el cambio climático para Brasil y el planeta. Algunos de los compromisos de Brasil son cero deforestaciones en la Amazonía para 2028, reforestar 12 millones de hectáreas para 2035 y convertirse en carbono neutral para 2050. Lo que hagamos con la Amazonía será clave para el futuro del planeta.


Esta columna es responsabilidad de su autor.
Traducido por Nina Jacomini.